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AUTOBIOGRAFIA MUSICAL DE AMADOR CONTRERAS GUTIERREZ

 

 

Yo, Amador Contreras Gutiérrez, nací en Cd. Manuel Doblado, Gto., el día 23 de abril de 1918. Fui hijo de Eutimia Gutiérrez R. y de Ignacio Contreras J. A mi padre lo asesinaron las huestes del bandolero de la época revolucionaria José Inés Chávez García un día antes de que yo naciera y mi madre murió el mes de noviembre del mismo año de mi nacimiento, debido a la influenza española que azoló en ese tiempo al territorio nacional y a otros países de nuestra América.

 


Así que la que me crió e inculcó la educación obtenida por mí, fue mi abuela materna, la señora doña Lorenza Rodríguez, (QEPD), la que no pudo hacer gran cosa por mí, a pesar de que ella hubiera deseado lo mejor para su nieto, penó por su inmensa pobreza en que vivía, no pudo hacer más de lo necesario y yo le estoy sumamente agradecido esperando de todo corazón que Dios la tenga en su santa gloria.

Mi infancia la considero muy musical, digo esto porque en ese tiempo, (1924) mi hermano mayor, Miguel, tenía en el pueblo la concesión en la venta de fonógrafos de cuerda llamados ortofónicas, las cuales estaban fabricadas con unos muebles que en la actualidad parecían unas pequeñas consolas. También tenía la concesión en la venta de discos fonográficos. En los aparatos primeramente citados, escuchaba yo la música y canciones que en aquella lejana época estaban de moda, de compositores como: Tata Nacho, Guty Cárdenas, Ricardo Palmerín, María Greever, Agustín Lara, Joaquín Pardavé, etc., etc. Interpretadas por aquellos famosos cantantes, entre ellos: José Mojica, El Dr. Ortiz Tirado, Juan Arvizo, el Trío Garnica Ascencio, etc., etc.

También otro de mis hermanos, Mario, en ese tiempo era estudiante en la ciudad de Guanajuato en el antiguo Colegio del Estado (hoy Universidad de Guanajuato), y formaba parte de la ya entonces famosa “Estudiantina de Guanajuato”, donde tocaba mandolina, y cuando venía de vacaciones se traía su instrumento y yo en ocasiones y a escondidas lo tomaba, pero cuando me sorprendía me daba coscorrones.

Otro hermano, Rafael, tenía una guitarra muy fina y bonita que le compró a un señor que la trajo de Estados Unidos, y como él le entendía un poco, tocaba en ella igualmente cuando yo la agarraba me daba mis sopapos, ¡pero a mí no me importaba!


Con todo esto, yo sentía que estaba rodeado de ambiente sumamente musical y miraba pasar la vida muy a mi gusto, porque la música ha sido para mí, el arte más excelso de mi existencia.


En mi lugar de origen, sobre todo en la etapa de mi niñez, siempre hubo muy buenos músicos. Existió una banda que se estrenó en el año de 1925, que formó y dirigió el maestro y director Don Marcial Mendoza, originario del lugar, y que fue de renombre en ese tiempo por esa región del bajío.


Más tarde se organizó otra banda en la que yo tomé parte y su director fue el Sr. Silvestre Hernández Saldaña, maestro y compositor dobladense (QEPD); esta banda fue auspiciada por el Sr. Cura del lugar don Marcos Manuel García, de muy grata memoria para los dobladenses. Él era un excelente músico, fue organista de la Catedral Metropolitana de la ciudad de México y además era un virtuoso del piano; así que teníamos muy buenos maestros en la enseñanza musical.

Como reitero, yo fui elemento de esa banda y en ella toqué el clarinete. Hubo compañeros que posteriormente sobresalieron en el arte musical, como el Sr. Gilberto Ramírez Soria, que tocó en orquestas famosas de la ciudad de México; José Muñoz Hernández, “Pepito” eminente pianista, concertista y compositor.

Con nuestra banda tocamos los domingos las serenatas en la plaza principal de la localidad; en festejos populares como las famosa “Iluminaciones”, que se efectúan en el mes de diciembre de cada año; en corridas de toros, en coleaderos, etc., etc.

 


Amenizábamos las festividades cívicas como en la toma posesión de presidentes municipales, en visitas a la ciudad por gobernadores o diputados, en las fiestas patrias. También fuimos contratados para actuaciones en poblaciones circunvecinas, como la Piedad de Cavadas, Mich., Romita, Gto., o en rancherías.
De la orquesta local que también dirigía el maestro don Silvestre Hernández S., (a quien de cariño le decíamos Silvo), me empezaron a llamar para que supliera al guitarrista que en ocasiones no se presentaba por alguna circunstancia, y así iba transcurriendo mi vida musical.


Por ese tiempo el Sr. Cura organizó una orquesta típica formada por muchachos y muchachas de la ciudad, poniendo como director al insustituible Maestro Silvestre, y yo formé parte de la misma tocando mandolina y a veces guitarra, (instrumentos que ejecuto un poco hasta la fecha).


Me puse a estudiar violín bajo la dirección del maestro Silvo, siendo mis compañeros de estudio Rafael García Esparza, un gran amigo mío, y Alejandro Flores Hernández, hijo de Porfirio Flores, el bajista, pero por equis motivos no seguimos estudiando y total que no aprendimos a tocar dicho instrumento.


Por esas época también y entre amigos, formamos un cuarteto de cancioneros al que denominamos “Cuarteto Dobladense”, estaba integrado por los señores; Enrique García, que tocaba el violín en una bonita forma al estilo “huasteco”; Miguel Torres J.; Pedro Macías A. y el que este escribe, con guitarras. Cantábamos en “mañanitas”, paseos campestres, veladas Literario-musical, etc., etc. En una ocasión fuimos a concursar a la ciudad de León, Gto. En una radiodifusora y obtuvimos el primer lugar, pero ya después no seguimos tomando parte en estos eventos.

Cuando asesinaron al Maestro Silvo y que por tal motivo la orquesta se vino a menos, se reorganizó este Conjunto a iniciativa del Sr. Porfirio Flores que era el bajista de dicha Orquesta, formándose el resto de la misma como sigue: Miguel Torres J. y Enrique García violines; Santos Muñoz Hernández, Trompeta; José Ramírez M., trombón; Florentino Vargas F., Ventura Moreno Che y un servidor, saxofones; Pedro Macías A. Batería; y Salvador Hernández, guitarra.


En el año de 1943, me hice novio de la que a la postre iba a ser mi esposa, la Srita. Carlota Ortiz García y por ese tiempo en que yo andaba de ferrocarrilero, le compuse una canción en la ciudad de Aguascalientes, que titulé “Vestida de Blanco”.

Después me fui de bracero a los Estados Unidos y en un rancho donde trabajaba llamado Spring Cove Ranch, del Condado de Bliss, en el Estado Idaho, le compuse dos canciones que llevan los nombre de: “Lejos de ti” y “Mi chacha”. Y en el mismo lugar compuse un Paso Doble que dediqué a mi inolvidable primo hermano Moisés López, que titulé “Minuto”, ya que en su carrera de Novillero, se le conocía con ese nombre.


Con anterioridad al año de 1943, me ausenté de mi querido pueblo y me hui por el mundo sin olvidarme desde luego de la música; donde quiera que andaba siempre cargaba con mi guitarra.

En el año de 1945 con un permiso que me concedieron por que aún permanecía con un contrato como bracero en Fresno, California, vine a mi país y en la ciudad de León, Gto.; el día 11 del mes de abril de ese año, me casé con mi ya citada novia, la Srita. Carlota Ortiz García y con ella procríe a mis hijos: Amador, Ma. Cecilia, José Héctor, Yolanda Olimpia, Martín Hugo, Teresa de Jesús y Jorge Rafael.

Una vez casado permanecí con mi esposa nada más quince días, pues tuve que regresarme a Fresno a cumplir el contrato pendiente que dejé como bracero en la Unión Americana.


Ya casado le he compuesto a mis esposa otra canción que se llama: “Así eres tú” y un poema titulado: “A mi esposa”, el que se encuentra en éste mismo libro: ”Poesías de Amador Contreras Gutiérrez”.
En el año de 1948 fui invitado por el Sr. Presidente Municipal de mi pueblo Don José Jaime Ríos, para hacerme cargo del puesto de Secretario de la Presidencia Municipal y acepté permaneciendo en dicho cargo por espacio de cuatro meses, pues salí mal con este señor, que entre paréntesis era mi padrino de bautizo.

El motivo fue que como yo representaba un Club Cultural y Deportivo, a fines del mes de marzo de ese año invité un equipo de futbol de la ciudad de León para que viniera a jugar un partido con otro equipo perteneciente a nuestro club. Por la noche del día en que se efectuó ese partido, organizamos un baile para obtener dinero y sufragar los gastos de la traída del equipo leonés, pero mi Padrinito envió la policía para detener el baile.

Yo de inmediato fui a su domicilio creyendo desde luego que con mi cargo de secretario tendría alguna influencia, pero nada, por más que le supliqué aduciendo que era para sacar los gastos del equipo que se trajo, de nada me sirvió, y su hermana que estaba ahí presente y que también era mi madrina, dijo que era imposible que el baile continuara por razón de que estábamos en tiempo de cuaresma. Así que mi cargo de secretario de nada me sirvió y yo todo contrariado al día siguiente puse mi renuncia irrevocable, quedándome con la deuda de la traída del equipo, la que liquidé posteriormente con bastantes penalidades.


Como yo tenía un billar en la localidad con lo que me ayudaba económicamente a parte de las tocadas que nos salían, sucedió que el señor presidente no estuvo muy de acuerdo con mi renuncia y para vengarse optó por enviar a la policía por varios días al billar y a cada rato para sacar a los clientes diciendo que ese era un lugar en que solamente los vagos frecuentaban. Y total que ese señor me dio en toda la torre, como vulgarmente se dice.

Tuve que malbaratar el billar para irme a radicar a La Piedad de Cavadas, Mich., a formara parte de una Orquesta que se estaba formando en dicha ciudad. Conmigo se fueron con ese fin: Florentino Vargas F. y Pedro Macías A. en compañía de sus familias.

Pero con tan mala suerte para nosotros, que muy pronto se presentó la fatídica fiebre aftosa y con este motivo, La Piedad se convirtió en una ciudad completamente inactiva en todo lo concerniente a su vida comercial.

No ganábamos en ocasiones ni para comer. Tuve que irme de nuevo a León al amparo de los familiares de mi esposa en donde, después de tiempo, estuve trabajando en una fábrica de calzado para niños propiedad del seño José Padilla, siendo el nombre de fábrica: “Saltarín”. Pero por el año de 1955, la fábrica quebró y de nueva cuenta anduve al garete.

 

No quise dedicarme ya a la música porque me había ido tan mal en La Piedad que no me quedaron Ganas. Nada más me dedique a componer canciones y poesías.


En 1956 me vine con mi familia a radicar a la ciudad de México en dónde los primeros dos años estuve muy mal porque no encontraba trabajo. Luego me coloqué como burócrata en la Tesorería del Distrito

Federal y después trabajé también en la intendencia de la Presidencia de la República en Palacio Nacional, hasta el año de 1986 en que me jubilé de los dos trabajos y aquí estoy hasta que Dios me lo permita.

 

Tengo registradas como una 58 canciones todas inéditas, pues no he podido dar a conocer públicamente ninguna de ellas. Siempre que he ido a alguna grabadora de discos o con algún personaje relacionado con este medio, nunca se ha hecho realidad este sueño, siempre me dieron más esperanzas y total nada, ¡creo que estas son cosas del destino y nada más!


Respecto a dar a conocer de donde me nació la afición a la poesía y a la composición, les diré que esto me llegó desde mi niñez, porque en la escuela primaria los amiguitos y condiscípulos me pedían les hiciera versitos para sus novias. Posteriormente a los versos les empecé a ponerles música en forma lírica, pues yo no sé escribir por nota y así hasta la fecha. Mis canciones solo han sido conocidas por mis amistades, sobre todo cuando se reúne uno en fiestas de familia. También en mi pueblo se conocen algunas de ellas, pero nada más hasta allí.


Esto es en síntesis mi vida musical y me permití escribirla para que la conozcan por medio del presente, sobre todo mis futuras generaciones.
Atentamente
Amador Contreras Gutiérrez
México, D.F., noviembre de 1990


   

Addendum
Mi nombre  completo, es realmente José de Jesús amador Contreras Gutiérrez. Durante toda mi vida dedique tiempo a realizar actividades musicales y culturales, pero  siempre me llamó la atención hacer investigaciones.  Así,  que por muchos años me puse a escribir algunos libros con los que además de satisfacer mis ansias de conocimiento y cultura, pueden servir de consulta a las personas que les guste estos temas, y tales libros son:
Poesías de Amador Contreras Gutiérrez.   139 páginas.
Libro de Canciones de Amador Contreras Gutiérrez. 65 páginas.
Proverbios, Sentencias, Adagios o Refranes y Frases Populares. 73 páginas.
Breve Diccionario Invertido. (Útil para facilitar la Solución de Crucigramas). 383 páginas.
Canciones del Recuerdo. Románticas. Tomo I. (Recopilación). 362 páginas.
Canciones del Recuerdo. Rancheras. Tomo II. (Recopilación). 361 páginas.
Cuaderno Informativo de Salones y Galerías de Palacio Nacional. (Recopilación).  65 páginas.
Poesías Selectas y Otras. (Recopilación).  192 páginas.
Pero el libro que más orgullo y satisfacción que me ha dado es, “MONOGRAFIA DEL MUNICIPIO DE CIUDAD MANUEL DOBLADO, GTO.” (Antigua San Pedro Piedra Gorda, Gto). 191 páginas. La cual se publicó en junio de 1989.
Una gran satisfacción y gusto era asistir el día 3 de mayo de cada año, a las festividades en Honor del Patrono de la Ciudad,” Nuestro Padre Jesús”,   disfrutar de la organización y contribuir a la misma.
A partir de la fecha de mi jubilación y al disponer de más tiempo,  fue que me dedique con ahínco a escribir, organizar e imprimir los libros y las recopilaciones que mencione anteriormente. Además de disfrutar de mis hijos, mis nietos y bisnietos.

* * *

El Señor Amador Contreras Gutiérrez, sufrió una embolia a finales del año 1996 de la cual ya no pudo recuperarse, y estuvo por 6 meses postrado, hasta que lamentablemente, el día 24 de mayo de 1997, falleció de un infarto, en la Ciudad de México, Distrito Federal. Su cuerpo descansa en el Panteón Jardines del Recuerdo, Jardín Apóstoles 2, en Tlanepantla, Estado de México.

   

 

 

 

FAMILIA CONTRERAS ORTIZ


Su esposa, la señora Carlota Ortiz García (QEPD), sus hijos, Amador  (QEPD),  María Celia, José Héctor, Yolanda Olimpia, Martín Hugo, Teresa de Jesús y Jorge Rafael, Contreras Ortiz, nos sentimos muy orgullosos de nuestro padre, al igual que de nuestra madre, porque siempre nos guiaron por el buen camino. En este caso, nuestro padre demostró ser un hombre íntegro, sensible, ejemplar…  Siempre con deseos de aprender, su pasión, la música y la poesía, Su gran satisfacción, haber escrito el libro Monografía del Municipio de Ciudad Manuel Doblado, Gto.
Los seis hermanos que sobrevivimos, damos las más cumplidas gracias al profesor Alfonso Flores Ramírez, por difundir su obra y a todas las personas de Ciudad Manuel Doblado, Gto. nuestro más profundo agradecimiento por recordarlo.
Muchas gracias.